¡Qué buena elección! La Festuca glauca es una de las gramíneas ornamentales más agradecidas y estéticas que existen para el xerojardinería (jardinería de bajo consumo de agua).
Lo que más impacta es su follaje de color azul plateado o grisáceo, que se mantiene vibrante durante casi todo el año. Crece formando matas globosas y compactas, casi como pequeños «erizos» o pompones de unos 20-30 cm de altura. Esta forma geométrica tan definida la hace ideal para crear contrastes visuales con plantas de hojas verdes o texturas más gruesas.
Resiste la sequía: Sus hojas finas y su recubrimiento «ceroso» (que le da el tono azul) están diseñados para evitar la pérdida de humedad.
Sol pleno: Cuanto más sol recibe, más intenso y azulado se vuelve su color. Si se planta en sombra, tiende a volverse más verde.








